El balance final del certamen navideño estuvo condicionado por dos factores principales: los robos que afectaron a nueve de las trece paradas el pasado 4 de diciembre y los episodios de lluvia intensa. A pesar de esto, feriantes como Oriol Camps reportaron ventas positivas y una afluencia de público similar o ligeramente superior a la del año pasado.
“"En cuanto a ventas bien, a pesar de los robos y la noche de lluvia fuerte, en la que algunas carpas cedieron."
Una visión más crítica fue la de la histórica pesebrista Montse Nieto, quien calificó la edición de “floja” y notó una menor circulación de gente, un hecho que se reflejó directamente en las ventas.
“"Hemos hecho más piña todavía, y ahora hay que trabajar conjuntamente con el Ayuntamiento para sacar la Feria adelante."




