Con la llegada de la festividad, muchas entidades han optado por bloquear cualquier entrega felina hasta pasado el 1 de noviembre, mientras que otras han reforzado los filtros y el seguimiento de las familias adoptantes. Esta medida busca evitar que los animales sean víctimas de sacrificios o mutilaciones.
“"En estas fechas no damos ningún gato en adopción, sea del color que sea."
El Ayuntamiento de Terrassa ha sido uno de los organismos que ha tomado medidas concretas, prohibiendo expresamente la adopción de gatos negros de su centro municipal hasta el 10 de noviembre. Según las protectoras, cuando no se encuentran gatos negros, algunas personas buscan felinos de tonos oscuros, como los carey o los atigrados.
“"Hacemos un filtrado muy riguroso. Debemos asegurarnos de que ningún gato acabe en manos equivocadas."
La presidenta de Abrazo Animal, Lola Julià, lamenta que los gatos negros sigan siendo menos adoptados por supersticiones infundadas, a pesar de tener un carácter “extraordinario”. Las protectoras también alertan de la dificultad de probar los maltratos y critican las carencias de la Ley de Bienestar Animal de 2023.




