El cuello de botella de mercancías se ha agravado con el cierre del túnel de la R8 en Rubí, dejando la terminal de La Llagosta (Vallès Oriental) como único punto de ancho internacional. Esta terminal, inaugurada el 5 de enero, opera solo al 30% de su capacidad, insuficiente para gestionar la acumulación de contenedores.
“"El gran problema no son los costes de hoy, sino la pérdida de oportunidades de mañana."
Las pérdidas económicas ya cuantificadas incluyen los 9 millones de euros calculados por Pimec durante los días de máximo caos. Además, la Asociación General de Transportistas de Cataluña (AGTC) estima pérdidas de 2 millones de euros diarios para el transporte por carretera, afectado por el corte de la AP-7 en Martorell y el aumento del tráfico.
Más allá de los costes monetarios, Daniel Albalate (Universidad de Barcelona) señala los costes laborales asociados a la baja productividad de los 400.000 usuarios diarios de Rodalies. Josep Reyner advierte que la falta de fiabilidad puede hacer que las empresas se replanteen contratar trabajadores que dependan del tren, reduciendo la competitividad.
Ambos expertos coinciden en que, si la situación se cronifica, puede afectar directamente las inversiones empresariales y el PIB. La solución, según Reyner, pasa por “invertir, invertir e invertir” y clarificar la gobernanza del servicio, ya que desde los años 90 no se ha invertido significativamente en la infraestructura de Rodalies.




