Esta iniciativa prevé destinar siete millones de euros a la apuesta ebrense. El objetivo de esta prueba previa es convencer el empresariado de la zona de las ventajas del transporte ferroviario, ayudándoles a abandonar rutinas en beneficio propio. Según el delegado del gobierno, Joan Castor Gonell, las políticas europeas de reducción de la huella de carbono, la falta de profesionales en el transporte por carretera y el aumento del precio del combustible son factores clave que hacen del tren una opción más viable a medio plazo.
Gonell ha explicado que esta prueba piloto de exportación e importación puntual es fruto de contactos con actores económicos y empresariales, incluyendo el Port de Tarragona. Se busca también convencer CIMALSA de la existencia de suficiente interés local, especialmente del sector agroalimentario, para avanzar en el proyecto de intermodalidad en Terres de l'Ebre, que se ha retrasado respecto a las previsiones iniciales. La aprobación inicial del plan director de la intermodal de L'Aldea se espera para noviembre o diciembre.
La directora del IDECE, Bibiana Porres, ha confirmado que la entidad financiará los estudios para hacer llegar las mercancías ebrenses hasta las terminales de La Llagosta y Le Boulou (Cataluña-norte). El resto del operativo correrá a cargo de las empresas, que deberán distribuirse entre las dos terminales según el tipo de contenedores y producto.
Aunque el número de empresas participantes será limitado, se cuenta con el apoyo de la Cambra de Comerç, de la AECE y de otras organizaciones empresariales del territorio, según ha apuntado Gonell.




