En su último discurso institucional, Ribell realizó un análisis crítico del clima político actual, señalando una espiral de individualismo, capitalismo desmedido, rearme y decisiones judiciales politizadas que menosprecian los valores colectivos. Defendió que la política debe reflejar la decencia del pueblo y la libertad de perseguir sueños personales y colectivos.
“"Tenemos que empezar de nuevo con la confrontación con el Estado por aquello que es nuestro y nos corresponde, y por lo que decidimos juntos."
Mònica Ribell explicó que su decisión de dejar el cargo no implica abandonar la política, sino pasar al activismo, uno de los dos ejes fundamentales de la política catalana, junto con los municipios. Destacó la importancia de los ayuntamientos como elementos clave para la comprensión de la realidad cotidiana y la mejora de la convivencia.
Finalmente, la exconcejala hizo hincapié en la necesidad de articular un país que ilusione, insistiendo en políticas industriales y comerciales que preserven a la clase media y al autónomo. También reclamó la construcción de nuevos ejes de movilidad que enlacen la Cataluña interior sin depender de Barcelona, y fortalecer el potencial económico de los Vallesos.




