El consejero de la Presidencia en funciones de presidente, Albert Dalmau, compareció en el Parlament el 28 de enero para abordar el caos de Rodalies, pidiendo disculpas a la ciudadanía y asegurando que esta crisis debe ser el "punto de inflexión para arreglar de una vez por todas la situación". Tendió la mano a la oposición para trazar un "pacto de país" que incluya vías, trenes y gestión, con el objetivo de "gobernar los trenes desde Catalunya".
“"El compromiso con el traspaso no solo sigue intacto, sino que se ha demostrado más urgente y necesario que nunca."
Dalmau defendió la gestión de la Generalitat ante la quiebra del sistema, atribuyéndola a un problema endémico de desinversión y al episodio de lluvias intensas. Recordó que la hoja de ruta incluye un traspaso completo y una actualización del Plan de Rodalies con una inversión de 8.000 millones de euros en el periodo 2020-2030, un incremento del 26% respecto al plan vigente.
La oposición criticó duramente al ejecutivo, exigiendo dimisiones como la de Sílvia Paneque y el ministro Óscar Puente. Mònica Sales (Junts) reprochó que "las disculpas sin consecuencias no tienen credibilidad" y reclamó detener el traspaso actual para exigir un servicio "100% catalán". Jéssica Albiach (Comuns) alertó de la "crisis de confianza" y la falta de autoridad del gobierno de Illa.
Desde ERC, Ester Capella calificó la situación de "crisis estructural de un sistema infrafinanciado" y exigió que el Estado asuma el sobrecoste de los servicios alternativos. Por su parte, Ignacio Garriga (Vox) anunció que su partido pedirá personarse como acusación popular por los accidentes ferroviarios de Gelida y Adamuz, buscando responsabilidades penales.




