La casa, incluida en la categoría de viviendas unifamiliares, fue elegida entre las 50 mejores propuestas presentadas a la edición del Brick Award, que recibió más de 2.000 candidaturas de todo el mundo. El despacho OBO, formado por tres socios catalanes, uno de ellos Oriol Troyano, originario de Sant Esteve, considera la nominación un reconocimiento sin precedentes.
“"Lo que nos pasó es que es una zona con relativa densidad y donde la normativa urbanística hace que las casas vecinas estén muy cerca y no haya muchas vistas al exterior. Partiendo de esto, quisimos hacer la casa alrededor del patio, para que pudiera tener unas vistas más largas."
El diseño del edificio, de 106 metros cuadrados útiles y 40 de porche, surgió de la necesidad de crear vistas interiores debido a la densidad de la zona. La estructura se organiza alrededor de un patio central rectangular que articula las cuatro naves de la casa, con acceso por la fachada norte.
Una de las características más notables es su eficiencia climática, lograda gracias a la disposición del ladrillo. Los arquitectos decidieron girar los ladrillos para que los agujeros quedaran hacia afuera, actuando como cámara de entrada de aire, regulando la iluminación y favoreciendo la ventilación natural. El ganador final del premio se dará a conocer durante una gala que se celebrará en Viena en el mes de junio.




