La prueba comenzará con el envío de una alerta a los teléfonos móviles informando de la realización del simulacro. Minutos después, se activarán las sirenas de riesgo químico con el sonido de confinamiento, caracterizado por un sonido ondulante similar al de una ambulancia. Este sonido de inicio de alerta consta de tres señales de un minuto de duración, separadas por silencios de cinco segundos. Posteriormente, se emitirá el sonido de fin de confinamiento, un tono plano y más agudo.
Se prevé que las personas que se encuentren en el interior de edificios no perciban el sonido de las sirenas, ya que están diseñadas para avisar a quienes están en el exterior. Por ello, Protección Civil recomienda aprovechar la prueba para actuar como si fuera una emergencia real, buscando un lugar seguro y confinándose si se está en la calle.
Se prevé que el sonido de las alertas móviles y de las sirenas pueda causar molestias a personas con hipersensibilidad al ruido. Para estos casos, se sugiere el uso de auriculares con cancelación de ruido.
En caso de un accidente real en una industria o instalación, la finalidad de este sistema de avisos es alertar rápidamente a la población situada en la zona vulnerable. Esto permitiría adoptar medidas de confinamiento o evacuación, como refugiarse en casa o en el inmueble más cercano, cerrar puertas y ventanas, desconectar la ventilación y esperar la notificación de fin de alerta.




