La situación en Alcover ha alcanzado niveles alarmantes, con episodios de hasta seis horas sin luz en pleno mes de agosto. Estos fallos constantes impiden la actividad comercial, afectando a los sistemas de pago electrónico y poniendo en peligro la conservación de alimentos frescos en hogares y tiendas.
A pesar de las múltiples reuniones con la empresa distribuidora, la respuesta ha sido insuficiente. Los vecinos lamentan que las soluciones temporales se intenten consolidar como definitivas, mientras la red eléctrica sigue mostrando signos de obsolescencia ante el crecimiento demográfico e industrial de la zona.
El caso evidencia una falta de inversión estructural en Catalunya. Las críticas apuntan a que las grandes apuestas energéticas y ferroviarias suelen priorizar la industria y las mercancías, dejando en un segundo plano las necesidades básicas de suministro de los ciudadanos en municipios del Camp de Tarragona.




