La gentrificación reduce el uso del catalán en Poblenou

Un informe de Plataforma per la Llengua constata la pérdida de presencia del catalán en comercios y usos cotidianos del barrio barcelonés.

Imagen genérica de una calle del barrio de Poblenou en Barcelona.
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Imagen genérica de una calle del barrio de Poblenou en Barcelona.

La gentrificación en el barrio de Poblenou de Barcelona está provocando un retroceso significativo en el uso del catalán, según un informe de Plataforma per la Llengua presentado este jueves.

El estudio, titulado Llengua, torna a casa, analiza sesenta y siete establecimientos de la rambla del Poblenou y concluye que el catalán pierde presencia tanto en la atención comercial como en los usos cotidianos. El castellano se consolida como lengua mayoritaria de relación, mientras que el inglés gana espacio asociado al nuevo consumo.
Los datos revelan que menos de la mitad de los comercios responden en catalán cuando el cliente se dirige en esta lengua. La respuesta en catalán ha pasado del 69% en 2012 al 48% en 2026, mientras que el castellano ha crecido del 29% al 52%. En la primera interacción, el catalán cae como lengua de saludo del 34% al 21%, y el castellano sube del 61% al 79%.
El inglés gana terreno en la proyección comercial de los establecimientos. En los carteles informativos (horarios, promociones, menús), ha pasado del 0% en 2012 al 26% en 2026. En los rótulos identificativos (nombre comercial), las lenguas distintas del catalán y el castellano, principalmente el inglés, han aumentado del 6% en 2012 al 22% en 2026.
Plataforma per la Llengua vincula este retroceso con la transformación urbana de Poblenou, especialmente a raíz del 22@. El barrio se ha convertido en un producto de consumo para residentes temporales, profesionales internacionales e inversores, lo que ha provocado un aumento del 165% de residentes australianos y neozelandeses y del 144% de estadounidenses en los últimos diez años.
Este cambio demográfico coincide con una fuerte presión inmobiliaria, con un crecimiento del precio del alquiler del 70,5% y del precio de compra del 84% entre 2014 y 2025. Esto expulsa al vecindario tradicional, debilita los espacios de uso natural del catalán y orienta los establecimientos hacia un público que no necesita el catalán.
La entidad expone el caso de Poblenou como paradigmático, pero señala procesos similares en otros barrios como la Vila de Gràcia, el Barri Vell de Girona, Russafa en Valencia, la Marina Alta o Santa Catalina en Palma. Reclaman que las administraciones incorporen estudios de impacto lingüístico en los grandes proyectos urbanísticos.
El informe pide medidas como reforzar el cumplimiento de la normativa de rotulación en catalán, incorporar cláusulas lingüísticas en licencias y ayudas, exigir planes de acogida a empresas y proteger el comercio de proximidad lingüísticamente responsable. Se citan experiencias del País Vasco, Gales, Irlanda, Dinamarca y los Países Bajos.
El punto más delicado es la creciente brecha entre la presencia visible del catalán y su uso efectivo. Cuando una lengua deja de ser necesaria para comprar, trabajar o vivir en un barrio, deja de ser plenamente normalizada. La gentrificación, concluye el estudio, también erosiona la vitalidad lingüística.