El calor extremo golpea el Alt Camp con récords de hasta 41,2 °C

El verano de 2026 registra temperaturas inéditas, noches tórridas y un impacto crítico en la salud y los cultivos de la comarca.

Imagen genérica de tierra seca y agrietada bajo un sol intenso.
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Imagen genérica de tierra seca y agrietada bajo un sol intenso.

El verano de 2026 se ha consolidado como el más cálido en Cataluña, con el Alt Camp registrando máximas de 41,2 °C en Nulles y noches tórridas de hasta 32,7 °C en Valls, afectando la salud y los cultivos.

El verano de 2026 ha marcado un punto de inflexión en Cataluña, consolidándose como el más cálido y sofocante desde que se tienen registros. A nivel estatal, el exceso de calor ha provocado 1.835 muertes según el sistema MoMo. En el Alt Camp, el calor extremo ha tenido un impacto alarmante tanto en la salud pública como en el sector agrícola.
Según datos del Centre Meteorològic de l'Alt Camp (CMAC), el observatorio central de Fornàs en Valls ha registrado noches con una temperatura de bochorno de hasta 32,7 °C. Esta falta de descanso nocturno ha conllevado numerosas atenciones sanitarias en los CAP de la comarca por deshidratación y síncopes. Nulles ha sumado 8 noches tórridas, Vilabella 6 y Valls 5.
Las estaciones de última generación del CMAC han confirmado la anomalía histórica. La temperatura máxima registrada en la comarca ha sido de 41,2 °C en Nulles, seguida de cerca por Vilabella (41,0 °C), Rodonyà (40,9 °C) y Valls y Vallmoll (40,8 °C). Las zonas de montaña como Querol y Mont-ral han sido los únicos refugios con temperaturas más moderadas.
La agricultura local ha sufrido gravemente las consecuencias del rigor térmico y el estrés hídrico. Los viticultores de la DO Tarragona se han visto obligados a adelantar la vendimia a principios de agosto, unas tres semanas antes de lo normal. Localidades como Nulles, Vilabella, Vallmoll, Valls, Rodonyà y Bràfim presentan un alto grado de afectación agrícola, con granos de uva de menor tamaño que reducirán el volumen de la cosecha, aunque la sanidad del producto es excelente.
Otros cultivos tradicionales también se ven comprometidos. Las avellanas sufren estrés hídrico con caída prematura del fruto, y el olivo y el almendro de secano ven amenazado su rendimiento. La huerta comarcal también muestra quemaduras generalizadas y un aumento de los costes de riego.