El fallecimiento de Uljana Semenova a los 73 años, tras una larga enfermedad, ha traído al recuerdo su única visita a la provincia de Girona. Esta leyenda del baloncesto femenino, con una estatura de 2,13 metros, jugó en Figueres en una época donde las grandes pívots españolas, como Rosa Castillo, medían apenas 1,80. La expectación fue máxima en la capital ampurdanesa desde la víspera del encuentro.
Semenova fue más que un mito.
El partido, celebrado el primer domingo de 1988, llenó el pabellón de Figueres. A pesar de sus 35 años y un físico mermado (incluyendo un tobillo izquierdo deformado), Semenova no defraudó: anotó 37 puntos, capturó 18 rebotes, puso siete tapones y dio tres asistencias, asegurando el triunfo del Tintoretto (65-80). El Valvi-Adepaf, entrenado por Rafael Mora y con la destacada actuación de la estadounidense Pam Leake (27 puntos), aguantó hasta el minuto 25.
La corta estancia de Semenova en España, de solo media temporada, estuvo marcada por el estricto control de un enviado del Gobierno soviético. La comunicación con el entrenador del Tintoretto era inverosímil: el técnico se dirigía en castellano a una intérprete inglesa, que traducía al enviado soviético, quien finalmente se lo transmitía a la jugadora. Este control se extendía a los tiempos muertos y a todos sus movimientos fuera de la cancha, casi dos años antes de la caída del Muro de Berlín.
A lo largo de su carrera, Uljana Semenova se proclamó once veces campeona de la Copa de Europa y ganó 15 ligas de la URSS con el Daugawa Riga. También consiguió dos oros olímpicos, en Montreal (1976) y Moscú (1980). Su figura es explorada en el Informe Robinson titulado Colosal Semenova, estrenado en 2019.




