La caída del sistema de Rodalies, que tuvo lugar el 3 de febrero de 2026, ha generado una ola de protestas entre los viajeros que dependen de este servicio para sus desplazamientos diarios desde Figueres y el resto del Alt Empordà.
La situación de los retrasos se ha vuelto completamente insostenible, afectando la vida laboral y personal de cientos de personas.
Esta incidencia se suma a la larga lista de problemas que arrastra la red de Rodalies en Cataluña, donde las averías técnicas y la falta de inversión continúan siendo motivo de queja constante por parte de los usuarios y los ayuntamientos afectados.
Los afectados, muchos de los cuales son trabajadores o estudiantes, han utilizado las redes sociales para denunciar la falta de información y la poca capacidad de reacción de las operadoras ferroviarias ante este tipo de emergencias.




