Este problema endémico afecta a los residentes que pagan sus facturas, ya que la saturación de las líneas eléctricas es causada por el cultivo ilegal de marihuana. A pesar de las inversiones de Endesa, las actuaciones pendientes han provocado la caída del servicio el 4 de diciembre y de forma constante en enero en calles como Josep M. Sert o Joan Núñez.
Los apagones de enero se han concentrado la última semana, a menudo desde las siete de la tarde hasta las siete y media de la mañana. La vecina Agnès Quintana, hija de residentes de toda la vida, denunció la situación a los Mossos d’Esquadra, destacando la dificultad de subir a su madre con Alzheimer en silla de ruedas a oscuras.
“"El Ayuntamiento hace lo que puede, pero estamos muy cansados y ya no sabemos qué hacer ni dónde acudir."
Fuentes municipales han vuelto a pedir explicaciones a Endesa por los problemas más recientes. El gobierno de Jordi Masquef ha destacado el trabajo de sectorización de líneas para evitar que caiga el suministro en calles enteras, aunque admite que “cuando hay una sobrecarga lo supera todo”. Actualmente, tres transformadores son conflictivos: el de la Plaça Paco Doya, el de la calle Doctor Fleming y el situado bajo la Residència Els Arcs.
El gobierno municipal asegura que llevan meses de reuniones con Endesa, Mossos d’Esquadra, Guàrdia Urbana, Guàrdia Civil y la Conselleria para impulsar actuaciones coordinadas más globales contra el cultivo de marihuana, ya que una vez se detecta el fraude eléctrico, la línea se vuelve a 'pinchar' horas después.




