Pocos días después de la mayor tragedia de alta velocidad en España, en la estación de Atocha se respira una inquietud palpable. La afluencia es menor debido a la paralización de la ruta con el sur de España, pero la estación sigue siendo un hervidero de maletas y despedidas, donde el goteo de accidentes ferroviarios recientes divide las opiniones de los usuarios.
“"Cuando iba a coger el tren hacia Madrid, justo pasó lo de Córdoba y me pensé si lo cogía, porque soy una persona un poco sensible con estos temas."
El miedo generado por sucesos trágicos como los de Adamuz o Gelida tiene un impacto emocional profundo, ya que recuerda a los usuarios su vulnerabilidad. Sin embargo, los datos de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria demuestran que los accidentes se han reducido significativamente, con solo 0,27 accidentes significativos por cada millón de kilómetros recorridos.
“"Más inseguro es ir en coche."
Esta sensación de inseguridad se agrava por el descontento con el mantenimiento del sistema ferroviario español, que ha provocado retrasos en líneas clave como la Madrid-Barcelona. El psicólogo sanitario de emergencias Jesús Linares advierte sobre la sobreexposición traumática indirecta a través de las redes sociales, recomendando recurrir a fuentes oficiales y evitar la sobreinformación para restaurar la confianza.
“"No se trata de no informarse, sino más bien de cómo, de cuánto y desde qué fuentes."




