El Club Voleibol Figueres celebra un cuarto de siglo de existencia, un hecho que el presidente Jordi Jaume, uno de los dirigentes más veteranos del deporte local, califica de histórico. La entidad llega a este aniversario en su punto álgido, con un número sin precedentes de equipos y un panorama deportivo favorable para el voleibol.
Jaume, que ha liderado el club en dos etapas desde su fundación en 2001, recuerda los inicios como una necesidad para dar continuidad a la sección del Club Natació Figueres. "Queríamos continuar con el voleibol y la única opción era crear un nuevo club", explica, impulsado por la demanda de jugadores y padres.
La trayectoria del club ha estado marcada por momentos de éxito y retos, como la falta de jugadores entre 2010 y 2012. La implementación de actividades extraescolares en los colegios y el boca a boca fueron clave para revertir la situación. El final de la pandemia también supuso un impulso significativo, con un aumento notable de la participación.
Actualmente, el club cuenta con diecisiete equipos, incluyendo federados y escolares, una cifra que Jaume considera "impensable" cuando se fundó. "Ni el más osado creía, cuando nos fundamos en 2001, que veinticinco años después tendríamos el número de equipos de ahora", afirma.
En cuanto a la participación masculina, el club ha trabajado para desvincular el voleibol de su asociación exclusiva con el deporte femenino. Si bien el porcentaje actual es del 70% de chicas y 30% de chicos, el objetivo es alcanzar un 60-40 con la creación de un equipo Infantil federado para la próxima temporada.
Jaume también ha querido reconocer la contribución de muchas personas que han formado parte del club, incluyendo entrenadores, fundadores como Germán de Juana, Santi Coll y Martí Llauró, y las juntas directivas que han apoyado su gestión.
El presidente destaca que el club ha sido un "motor" para el voleibol en el Alt Empordà, colaborando con otras entidades como Esplais, Sant Pere y Castelló. "Hemos sido uno de los motores. Cuando nacimos solo estábamos nosotros, después surgió Esplais, Sant Pere, Castelló...", señala.
Con más de treinta equipos de voleibol sumando las principales entidades de la comarca, Jaume considera que el voleibol es "uno de los deportes más de moda". No obstante, advierte sobre la necesidad de más espacio para entrenar para poder absorber la demanda y evitar tener que decir "no" a nuevos jugadores.
La saturación de los espacios de entrenamiento actuales, como el pabellón Roser Llop, la Escola Joaquim Cusí y el Institut Narcís Monturiol, limita el crecimiento. La construcción de un tercer pabellón en la ciudad sería una "gran ayuda" para el club y para el resto de entidades, permitiendo aumentar las horas de entrenamiento y mejorar la competitividad frente a otros clubes que disponen de más disponibilidad.
De cara al futuro, Jaume expresa el deseo de que el club continúe creciendo y que su gente "adquiera una mentalidad de voleibol más arraigada", aunque reconoce que su intención es continuar al frente si las condiciones son favorables.




