El inmueble, cuya estructura se levantó hace más de quince años, se había convertido en un foco de peligrosidad. Los trabajos han comenzado con el vaciado del agua del sótano y la retirada de muebles viejos y escombros acumulados en el interior del bloque.
La intervención busca dar respuesta a las quejas vecinales ante un edificio situado frente al centro cívico Joaquim Xirau. El coste de la operación será repercutido a los propietarios, entre los que figura el Obispado de Girona, tras alcanzar un acuerdo con la administración local.




