Horta de Tramuntana: la nueva agricultura que recupera semillas antiguas en el Empordà

Un proyecto en Pau especializado en variedades tradicionales y miniverduras para la restauración, con entrega en menos de 48 horas.

Verduras frescas y tradicionales cosechadas en la huerta, preparadas para la distribución.
IA

Verduras frescas y tradicionales cosechadas en la huerta, preparadas para la distribución.

El proyecto Horta de Tramuntana, ubicado en Pau, ha transformado el cultivo agrícola en un modelo que no solo produce alimentos, sino que también reflexiona sobre el producto desde su origen hasta el plato final.

Esta iniciativa se dedica a la producción de variedades tradicionales y miniverduras, especialmente diseñadas para el sector de la restauración. Su circuito de distribución garantiza que el producto llegue a los restaurantes en menos de 48 horas, asegurando una frescura y calidad óptimas. Entre sus clientes se encuentran establecimientos del Alt Empordà y Barcelona, como el Sumac de Roses, el Hotel Vistabella o el Motel de Figueres, que valoran el producto de temporada y de proximidad.
El responsable del proyecto, que inició su camino agrícola en 2008 en Llers sin tradición familiar en el sector, representa un nuevo perfil de agricultor. Esta nueva agricultura se caracteriza por el aprendizaje continuo y la autoformación, rompiendo con el modelo tradicional de explotación familiar y aportando una visión renovada al campo. Su pareja, que se incorporó al proyecto, gestiona la parte administrativa y comercial, consolidando un modelo basado en el valor añadido en lugar del volumen de producción.

"Siempre dije que volvería."

el responsable del proyecto
Horta de Tramuntana apuesta por variedades de semillas propias y tradicionales, en contraposición a las semillas híbridas industriales. Esta decisión ideológica permite mantener el ciclo natural de reproducción, conservar el sabor, la textura y la identidad del producto, y promover la soberanía alimentaria. El proyecto también realiza una labor pedagógica sobre la importancia de las variedades antiguas, la biodiversidad y su impacto en el gusto.

"Para nosotros esto es historia, cultura e identidad."

el responsable del proyecto
Entre sus cultivos se pueden encontrar zanahorias moradas, amarillas o naranjas, tomates antiguos y la alcachofa de Jerusalén, todos ellos cosechados en un estadio temprano para potenciar sus cualidades gastronómicas. Esta práctica establece un diálogo directo entre el campo y la cocina, adaptando el producto a las necesidades de los chefs.
A pesar del éxito, el proyecto se enfrenta a desafíos como el acceso a la tierra en el Empordà, donde el aumento del precio del suelo rural dificulta la consolidación de fincas propias. Actualmente, trabajan en régimen de alquiler, una situación que limita las inversiones a largo plazo. Sin embargo, mantienen la visión de tener una finca propia donde vivir y trabajar, a pesar de reconocer las dificultades del mercado inmobiliario actual.