La densidad de jabalíes en el Alt Empordà alcanzó los 22,8 ejemplares por kilómetro cuadrado durante la temporada 2022-2023, una de las cifras más altas de Cataluña. A pesar de un ligero descenso, el repunte hasta más de 14 ejemplares en 2024-2025 mantiene la alerta por daños agrícolas y seguridad vial. En la Garrotxa, la densidad se sitúa alrededor de 9,5 jabalíes/km².
Expertos y agentes rurales señalan que la reciente disminución de la población no se debe solo al esfuerzo de caza, sino principalmente a factores ambientales. La sequía persistente y la falta de alimento, como la bellota, han influido más en el descenso, reduciendo la capacidad de reproducción y supervivencia de la especie.
“"Aunque la caza puede reducir las poblaciones de jabalíes, si no se modifican otros factores que influyen en la natalidad, el equilibrio tiende a recuperarse rápidamente."
La propuesta de flexibilización, que incluye métodos más específicos como el aguardo en primavera, es vista como una solución operativa inmediata. Sin embargo, la Mesa del Jabalí ha exigido al Gobierno censos precisos y homogéneos para evitar aplicar soluciones uniformes en comarcas con densidades muy diferentes, como Freser-Setcases (6,2 jabalíes/km²), donde la problemática es menor.




