Esta tendencia, que ya se ha observado en el centroderecha y la derecha europea asumiendo tesis de la extrema derecha, se reproduce ahora a escala local en el Alt Empordà. Según el análisis, algunos políticos locales han comenzado a ser cautelosos tras las perspectivas que apuntan a un posible auge de la ola reaccionaria.
Los movimientos están encaminados a modular la narrativa y la estrategia de forma gradual, adoptando discursos menos centrados y más orientados a la derecha, a menudo presentados de manera «apolítica». Esta táctica, descrita como marketing político, se asemeja a las prácticas del populismo de extrema derecha, buscando evitar que el «naufragio» del establishment local les afecte.
A pesar de las tranquilas aguas que corren por el Alt Empordà, algo se está moviendo en el tablero político, de forma muy sutil todavía y estratégica.
El autor advierte que esta estrategia de convertirse en «camaleones» es un «cálculo inocente», ya que «la gente prefiere el original a la copia». Se recomienda a los políticos ser auténticos y decir lo que piensan. Como ejemplo del auge de la extrema derecha en la región, se recuerda la presentación de Sílvia Orriols, líder de Aliança Catalana, en Gualta (Baix Empordà) el 31 de enero, de la mano del bufete de Emili Cuatrecasas y el grupo empresarial Petit Comitè Empordà.




