Dos estudios liderados desde la Universitat Rovira i Virgili (URV) sugieren que una dieta materna con un índice glucémico (IG) y una carga glucémica (CG) elevados durante la gestación se asocia con peores resultados cognitivos y motores en los niños, desde los primeros meses de vida hasta la etapa preescolar.
La calidad de los carbohidratos se refiere a la rapidez con la que elevan los niveles de glucosa en sangre. Alimentos poco procesados y ricos en fibra, como frutas enteras, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos, suelen tener un IG y una CG más bajos, provocando aumentos más graduales de la glucosa.
La primera investigación analizó 1.080 mujeres embarazadas y sus hijos. Mediante cuestionarios sobre la frecuencia de consumo de alimentos, se calculó la ingesta de carbohidratos, IG y CG. El seguimiento del neurodesarrollo infantil entre los 8 y 28 meses reveló que un consumo materno más elevado de carbohidratos y valores más altos de IG y CG se asociaban con puntuaciones más bajas en el desarrollo del lenguaje y habilidades motoras.
El segundo estudio, con 420 mujeres embarazadas, evaluó la ingesta de carbohidratos durante el primer y tercer trimestre. El neurodesarrollo infantil se siguió durante cuatro años, valorando la velocidad de procesamiento, habilidades no verbales, precisión visuomotora y cociente intelectual en edad preescolar.
La coincidencia de los resultados refuerza la importancia de la calidad de los carbohidratos en la dieta materna, un aspecto poco atendido hasta ahora en las recomendaciones nutricionales. Las investigadoras destacan la necesidad de que las guías clínicas incorporen la calidad, no solo la cantidad, para favorecer un desarrollo neurocognitivo óptimo.




