Los Aiguamolls de l'Empordà se recuperan de la sequía y recuperan su biodiversidad

Las lluvias sostenidas de los últimos meses han elevado el nivel del agua, frenando la salinización y favoreciendo la recuperación de la flora y la fauna.

Vista de una zona húmeda con agua abundante, vegetación de cañaveral y aves acuáticas en un parque natural.
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Vista de una zona húmeda con agua abundante, vegetación de cañaveral y aves acuáticas en un parque natural.

El Parque Natural dels Aiguamolls de l'Empordà ha revertido la sequía extrema de los últimos años gracias a las lluvias sostenidas, recuperando los niveles de agua y la biodiversidad.

El parque natural vive un momento de clara recuperación tras un largo periodo marcado por la sequía más grave de su historia. Las precipitaciones registradas de manera sostenida, junto con la borrasca del 20 de enero, han sido clave para elevar el nivel del agua y favorecer la recarga de los acuíferos. Esta mejora ha permitido que el Estany de Vilaüt y sus alrededores vuelvan a estar llenos, una imagen que no se veía desde hacía tiempo.
La mejora de las condiciones hídricas ha tenido un impacto directo en el ecosistema, frenando el proceso de salinización que había afectado gravemente a la flora. La vegetación propia de las zonas húmedas ha vuelto a crecer con fuerza, revirtiendo la tendencia donde especies más resistentes a la salinidad, como el tamarisco, sustituían a la flora autóctona.

"Especies típicas de los humedales, como los bosques de ribera: fresnos, olmos, álamos, sufrían mucho la intrusión salina y la falta de agua dulce."

Ponç Feliu · Director del Parque Natural dels Aiguamolls de l’Empordà
Este nuevo escenario beneficia directamente a la fauna, especialmente a las aves, ya que la abundancia de agua acumulada permite recuperar estanques de aguas abiertas y cañaverales. El aumento de hábitats disponibles convierte el parque en un espacio más atractivo para la estancia, la cría y la reproducción. Entre las observaciones destacadas se encuentra la presencia del zampullín gris, un ave originaria del norte de Europa muy poco habitual en la zona y que no se había visto desde hacía dos décadas.
Cabe recordar que la falta de agua dejó totalmente secas 300 hectáreas de la reserva integral de los Estanys, que dependen de la cuenca del Muga. La situación extrema provocó la muerte de peces y cientos de náyades (una especie asiática invasora), además de un descenso en los censos de aves invernantes, que se desplazaron a otras zonas por la falta de alimento.