El planeamiento municipal prevé urbanizar 54 hectáreas con un potencial de hasta 755 nuevas viviendas. Los ecologistas advierten que este incremento demográfico es desproporcionado para un municipio que ya sufre saturación de servicios y problemas de abastecimiento de agua.
El planeamiento insiste en ampliar los límites de un territorio agotado.
Las alegaciones destacan el impacto en sectores como Sa Guarda y S'Oliguera, zonas de alto valor paisajístico y con pendientes pronunciadas. Además, denuncian que el documento considera edificables terrenos que el propio plan reconoce como inundables, contraviniendo la normativa urbanística actual.




