Morante subraya que el transporte representa el 45% de la energía final consumida en Cataluña, mayoritariamente procedente del petróleo. Por ello, la descarbonización de este sector es más compleja que la de la industria, ya que está más “difuminado” y sin un lobby unificado que exija más electricidad.
“"Es necesario convertir las gasolineras en estaciones de carga rápida o ultrarrápida, para poder cargar el coche en una hora o en minutos y tener una autonomía considerable."
El director del IREC insiste en que para hacer posible esta transformación se requieren “amperajes industriales” y más subestaciones eléctricas, ya que la red del área metropolitana de Barcelona no es la adecuada. Esta falta de planificación proactiva provoca que muchos proyectos industriales e incluso particulares, como un taxista, estén en lista de espera o se les deniegue la conexión.
Morante critica que la planificación eléctrica actual, incluida la que abarca el Puerto de Barcelona y la petroquímica de Tarragona, es “política reactiva”. Advierte que si todo el refuerzo de la red ya tiene clientes asignados, quedará muy poca energía disponible para la electrificación masiva del transporte, especialmente para flotas clave como las de camiones y autobuses.




