Este templo, protegido como Bien Cultural de Interés Local, ofrece una muestra de elegancia arquitectónica en un entorno discreto. El edificio consta de una sola nave con bóveda apuntada y un ábside semicircular. Un detalle singular es la cubierta del presbiterio, con una forma almendrada poco habitual en las construcciones de la comarca.
La fachada principal presenta un portal sencillo con dos arcos de medio punto en degradación. En el lado de poniente destaca un campanario de espadaña decorado con tres pilastras, construido con sillares bien trabajados que refuerzan el aspecto sólido del edificio medieval.
La historia del lugar se documenta desde el año 972. A finales del siglo XIV, la capilla de Santa Maria de Palau mantenía una importancia notable al contar con su propio sacerdote, a pesar de no ser una sede parroquial en aquel momento.




