Vila abandonó el Govern la noche antes de la DUI, frustrado por el fracaso en su intento de frenar la declaración. Esta decisión puso punto final a 18 años de carrera política, una salida que él tomó para ser “consecuente” con su manera de pensar.
“"A partir de 2019, compañeros de Junts y empresarios que me habían considerado un 'botifler' me llamaron para decirme que fueron injustos y despiadados."
Tras su salida, el exalcalde de Figueres (2007-2012) retomó la vida académica como profesor de historia contemporánea y filosofía moral, y fue nombrado director general de Aigües de Banyoles. Mantiene, además, una relación de amistad con Carles Puigdemont a pesar de las discrepancias políticas.
A pesar de la nostalgia por la política, Vila no se ve volviendo a los cargos que ya ha ocupado. Actualmente, preside el comité asesor sobre infraestructuras de Barcelona y ha mostrado simpatía por el PSC, considerándose un “liberal de izquierdas” y un “hombre frontera”.




