La industria musical reclama a la UE medidas urgentes contra la reventa ilegal de entradas

Más de 130 representantes del sector, incluyendo promotores de artistas como Harry Styles, piden incluir el problema en la Ley de Equidad Digital.

Imatge genèrica d'una multitud assistint a un concert, amb les mans alçades, sense cares reconeixibles.

Imatge genèrica d'una multitud assistint a un concert, amb les mans alçades, sense cares reconeixibles.

Más de 130 representantes de la industria musical y de eventos, incluyendo entidades españolas, han enviado una carta a la Comisión Europea esta semana para exigir medidas contra la reventa ilegal de entradas.

Agentes y empresas que gestionan artistas de renombre internacional como Oasis, Ed Sheeran, Harry Styles o Katy Perry se han unido para pedir que la problemática de la reventa se incluya de manera explícita en la futura Ley de Equidad Digital. Entre los firmantes también se encuentran promotores y salas de conciertos del Estado, como Doctor Music, la sala Razzmatazz y la Asociación Española de Promotores Musicales.
La principal preocupación del sector es que las plataformas de comercio electrónico continúan facilitando la venta ilícita de entradas a gran escala. Esta práctica perjudicial provoca que los consumidores acaben pagando precios muy inflados o, peor aún, adquieran tiques que resultan ser no válidos.

"Durante años, los operadores de plataformas con modelos de negocio injustos y perjudiciales se han estado aprovechando de nuestros fans y clientes."

Christof Huber · Presidente de la Asociación Europea de Festivales YOUROPE
La Alianza Europea para la Venta de Entradas con Valor Nominal (FEAT) ha sido especialmente crítica. Esta entidad asegura que las ofertas ilegales no han disminuido a pesar de la existencia de la Ley de Servicios Digitales y ha denunciado casi 1.000 entradas vendidas de manera irregular que no se han retirado. FEAT acusa directamente a plataformas como Viagogo, StubHub International, Gigsberg y Ticombo de infringir la normativa europea.
El sector cultural lamenta la falta de herramientas efectivas para frenar estas prácticas y reclama un enfoque común a escala europea. El objetivo es establecer mecanismos que permitan la retirada rápida y eficiente de las entradas ilegales, evitando la burocracia que actualmente hace ineficaz la respuesta.
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