La maternidad y la paternidad representan roles complejos, donde las familias se enfrentan a dudas diarias sobre límites, normas y emociones. En este debate, la crianza positiva ha ganado protagonismo como una propuesta que invita a educar desde el respeto, la empatía y la coherencia.
González, autor de obras como Educar y ser felices, asegura que, basándose en estudios e investigaciones, se ha demostrado que muchas herramientas de la crianza tradicional son perjudiciales. Él defiende que la crianza positiva es “la base fundamental para cambiar lo que es la educación y hasta cambiar la sociedad”.
“"El grito rompe el vínculo con nuestros hijos y el castigo genera resentimiento."
El asesor educativo identifica reaccionar sin pensar como el peor mal hábito heredado, a menudo provocado por el estrés laboral. Para mejorar, el adulto debe cambiar el foco y entender que es él quien debe cambiar, ya que los hijos imitarán el ejemplo. Cuestionarse implica asumir una gran responsabilidad personal, según González.
González advierte que si el grito se convierte en un estilo de vida, los niños aprenderán a solucionar conflictos gritando a sus iguales. Para gestionar la culpa tras un enfado, recomienda reparar el error, acercarse al niño y pedirle disculpas, enseñando así la gestión del error y reforzando el vínculo familiar.




