El proyecto intergeneracional de la familia, que buscaba plantar entre 200 y 300 olivos en la finca del puig de la Torre del Vent, en el Alt Empordà, se frustró al descubrir la realidad del subsuelo. La propiedad, cuya escritura data de 1958, había estado desatendida durante años, a pesar de que los antepasados de las familias Sàlvia y Corcoll la habían trabajado durante generaciones.
Según las investigaciones del nieto, Joan Sàlvia, el vertido ilegal se produjo principalmente entre los años sesenta y noventa, coincidiendo con el gran boom urbanístico en la zona de Roses, Santa Margarida y Empuriabrava. Se arrojaron tierras, escombros y residuos de construcción por parte de "varias empresas y, según todo apunta, también administraciones", sin el conocimiento ni la autorización de los propietarios.
“"Durante décadas, nadie puso freno a una práctica que ha degradado gravemente el territorio y ha vulnerado derechos de propiedad privada."
La finca, que forma parte del espacio protegido del Parque Natural de los Aiguamolls de l’Empordà, presenta hoy "montañas enterradas de desechos" cubiertas con tierra, con restos de plásticos, chatarra y sanitarios. Incluso, los vecinos la habían apodado "El Corte Inglés" por la variedad de residuos que se podían encontrar allí.
Aunque los posibles delitos han prescrito, la familia se encuentra ahora con una gran cantidad de trabas administrativas para recuperar el suelo agrícola, a pesar del apoyo del actual Ayuntamiento de Palau-saverdera. Sàlvia lamenta la paradoja entre la protección medioambiental actual y la imposibilidad de reparar los daños causados por el descontrol urbanístico del pasado.




