La comparecencia se produjo con la silla del presidente Salvador Illa vacía, ya que continúa hospitalizado por osteomielitis púbica. Dalmau asumió el papel con “humildad” después de la peor crisis de gestión del Govern, provocada por los reiterados incidentes en la red, incluido el accidente mortal en Gelida.
“"Pedimos, en nombre del Govern, disculpas a los usuarios. Este es un ejercicio sincero y humilde."
A pesar de la oferta de colaboración de Dalmau, los grupos de la oposición (excepto Comuns y PSC) redoblaron las críticas y volvieron a exigir la dimisión de la consejera de Territorio, Sílvia Paneque. Dalmau, sin embargo, defendió su trabajo, cumpliendo la orden de Illa de mantener a la consejera en el cargo, ensalzando su “reconocimiento personal por estar al frente de una emergencia sin precedentes”.
El consejero subrayó que el Govern quiere ejercer el liderazgo del servicio, recordando que el titular es la Generalitat y que los operadores (Renfe y Adif) actúan bajo sus órdenes. Reafirmó el compromiso con el traspaso de Rodalies, considerándolo “más urgente y necesario que nunca”, a pesar de las peticiones de Junts de detenerlo para renegociar las condiciones.
El plan de mejora incluye una inversión adicional de 1.600 millones de euros, sumados a los 2.800 millones ya presupuestados, para centrarse en “vías, trenes y gestión”, buscando mejorar la comunicación con los usuarios y la renovación de la infraestructura para alcanzar los 8.000 millones en una década.




