El Ministerio de Transportes prevé reabrir la R4 de Rodalies y la AP-7 en Gelida el lunes

El secretario de Estado, José Antonio Santano, ha confirmado los avances en las reparaciones tras el desprendimiento del terraplén que causó el colapso.

Imagen genérica de operarios trabajando en la reparación de una vía de tren o una carretera afectada por un desprendimiento.
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Imagen genérica de operarios trabajando en la reparación de una vía de tren o una carretera afectada por un desprendimiento.

El Ministerio de Transportes, a través del secretario de Estado José Antonio Santano, espera recuperar la circulación de la línea R4 de Rodalies y la autopista AP-7 en Gelida el próximo lunes, tras el colapso causado por el desprendimiento.

El secretario de Estado de Transporte, José Antonio Santano, adelantó la noticia mediante una publicación en su cuenta de la red social X (anteriormente Twitter), elogiando la labor de los operarios de Adif. Estas vías han sido los puntos más afectados por la crisis de movilidad de las últimas semanas, a raíz del desprendimiento del muro de un terraplén en Gelida.

"si todo sigue según lo previsto, la próxima semana comenzará con las primeras semejanzas de normalidad en el transporte del Principado."

José Antonio Santano · Secretario de Estado de Transporte
Santano, que ha asumido el control de la crisis ante la Generalitat, destacó los “avances” en la reparación de los puntos afectados. Su discurso ha sido más optimista que en días anteriores, especialmente respecto a la AP-7, ya que hasta el pasado jueves solo situaba la reapertura de la autopista en algún punto de “la próxima semana”.
Más allá de las reparaciones, la crisis ha servido para intensificar las demandas de financiación para las infraestructuras catalanas. La Cámara de Comercio de Barcelona cifró la inversión necesaria para reactivar el sistema ferroviario en 1.000 millones de euros al año hasta 2030, una cifra que dobla la inversión media desde la entrada en vigor del Plan Rodalies en 2020.
Además, diversos especialistas en infraestructuras han señalado el mal mantenimiento y la falta de recursos dedicados a la AP-7 desde que el Estado asumió su gestión hace cinco años, tras el fin de la concesión a Autopistas – Abertis.