La decisión de detener la circulación de todos los trenes se tomó después de que se registraran dos siniestros ferroviarios. El más grave ocurrió en Gelida, en la línea R4, donde un convoy chocó contra un muro que se había deslizado, causando la muerte de una persona y dejando 37 heridos, cinco de ellos en estado grave.
El otro incidente tuvo lugar en la línea RG1, entre Blanes y Maçanet, cuando un tren impactó contra una piedra en la vía. Aunque este accidente no causó heridos, contribuyó a la decisión de detener preventivamente todo el servicio de Rodalies.
“"El servicio no se reanudará hasta que se verifique que no hay alteraciones en la infraestructura."
La consejera de Territorio, Sílvia Paneque, ha confirmado que la reanudación del servicio depende de la verificación del estado de la infraestructura por parte de Adif. Para ello, se ha convocado una reunión de coordinación y se ha anunciado la realización de “marchas blancas”, con trenes sin pasajeros, para comprobar el estado real de las vías.
Renfe ha recomendado a los usuarios el uso de medios de transporte alternativos, como FGC, metro o autobuses interurbanos, aunque reconoce la imposibilidad de sustituir la totalidad de la red. Se pide evitar desplazamientos si no son estrictamente imprescindibles.




