Este viernes marca el final oficial de la segunda ola de calor del verano en Cataluña, pero una tercera ya se está gestando. Aunque los termómetros han comenzado a bajar ligeramente, el ambiente continúa siendo muy cálido, con máximas que aún podrían alcanzar los 40 °C en Ponent. El Meteocat mantiene alertas amarillas por calor intenso en Ponent, el Baix y Alt Penedès, el Garraf y el Baix Llobregat para este viernes.
El sábado se prevé un descenso más notable de las temperaturas, dando por cerrada la segunda ola. Sin embargo, este respiro será breve, ya que a partir del domingo los termómetros volverán a subir, y se espera que continúen subiendo durante la próxima semana. La llegada de una nueva masa de aire muy cálido del norte de África, impulsada por una borrasca en el oeste de la Península, afectará especialmente al Mediterráneo occidental, incluyendo Cataluña.
Inicialmente, el Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat) consideró este nuevo repunte como una continuación de la segunda ola. No obstante, finalmente se ha decidido clasificarla como la tercera ola de calor del verano, formando parte de un largo episodio que durará como mínimo doce días. La tercera ola comenzará oficialmente el domingo 12 de julio y se alargará como mínimo hasta el jueves 16 de julio. El sábado será el único día sin alertas por calor intenso en todo el territorio, pero el domingo ya se han activado los primeros avisos por calor intenso en Ponent, el Pirineo y el Prepirineo.
La nueva masa de aire cálido norteafricano será aún más intensa que la anterior, con temperaturas a 1.500 metros de altitud entre los 26 °C y los 28 °C, unos dos grados más que en la segunda ola. Esto podría llevar a superar algunos de los récords alcanzados recientemente, especialmente en el interior del país. A pesar de ello, hay factores que podrían moderar la escalada térmica. La mayor humedad proveniente del mar aumentará la sensación de bochorno en la costa, aunque puede frenar el ascenso del mercurio. El factor más determinante será la presencia de polvo sahariano en suspensión, que enturbiará el cielo y podría reducir el impacto de la radiación solar.
A pesar de estos factores, las previsiones apuntan a máximas de 36 °C a 41 °C, pudiendo superar los 42 °C o 43 °C en Ponent y el valle del Ebro. El pico de calor se espera entre el miércoles y el jueves, con noches tropicales o tórridas generalizadas en la costa. Las previsiones a medio plazo sugieren un posible descenso de temperaturas a partir del viernes y el fin de semana siguiente, entrando en la segunda quincena de julio, con una normalización progresiva aunque seguirá haciendo calor.




