Los trabajadores del sector ferroviario están llamados a la huelga este lunes, martes y miércoles para exigir un “cambio estructural y real” en la adopción de medidas de seguridad y en el mantenimiento del sistema. La movilización, que apela a más de mil maquinistas en Cataluña, llega tras los accidentes mortales de Adamuz (Córdoba) y de Gelida, y dos semanas de caos en Cercanías.
“"Las grandes palabras y buenas intenciones no son suficientes para cumplir las reivindicaciones."
La huelga será transversal en todo el sector estatal, afectando a la operadora pública Renfe y a la gestora de infraestructuras Adif, así como a las empresas privadas Iryo y Ouigo, y varias compañías de transporte de mercancías. Los sindicatos denuncian el deterioro de la fiabilidad del servicio, la falta de recursos humanos y materiales, y la externalización de actividades esenciales.
“"Mientras no se produzcan respuestas concretas que permitan revertir la situación, la convocatoria de huelga se mantiene."
Las negociaciones con el Ministerio de Transportes, que han contado con la presencia del ministro Óscar Puente, continúan abiertas, aunque organizaciones como la CGT han criticado no haber sido invitadas. Entre los aspectos sobre la mesa se encuentran el aumento de la plantilla de Renfe y Adif, más inversiones en infraestructuras y modificaciones de los protocolos de seguridad.
El Departamento de Empresa y Trabajo ha establecido servicios mínimos del 66% en horas punta en Cercanías y regionales. El secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, ha asegurado que la red estará “prácticamente” operativa en dos semanas y que en abril se habrán eliminado todas las limitaciones temporales de velocidad, algunas de las cuales llevan vigentes desde hace años.




