Los autobuses interurbanos, al límite por la crisis de Rodalies: colas, retrasos y saturación en Barcelona

La red de autobuses, que cerró 2025 con un récord de usuarios, muestra síntomas de colapso al absorber la demanda ferroviaria.

Imagen genérica de largas colas de pasajeros esperando autobuses interurbanos en una estación saturada.
IA

Imagen genérica de largas colas de pasajeros esperando autobuses interurbanos en una estación saturada.

La red de autobuses interurbanos de Cataluña ha mostrado esta semana limitaciones para absorber a los miles de usuarios de Rodalies, provocando largas colas y retrasos, especialmente en la estación de Fabra i Puig de Barcelona.

La crisis ferroviaria ha empujado a miles de viajeros a las líneas regulares por carretera, evidenciando la escasa elasticidad de la flota actual para absorber aludes de demanda. Esta situación se complica por la saturación de las carreteras, incluido el corte de la AP-7, que afecta la movilidad.
El trasvase de usuarios es especialmente visible en la estación de autobuses de Fabra i Puig, en la avenida Meridiana de Barcelona, punto de conexión con la estación de tren Sant Andreu Arenal. Los usuarios habituales se mezclan con los pasajeros que Renfe dirige a autobuses de sustitución, en un ambiente general de resignación.

"Es una vergüenza que el servicio de trenes tenga tantas irregularidades porque miles de usuarios lo utilizan y a veces es complicado llegar a una hora decente a trabajar."

Ana · Pasajera del bus
El caso más singular es la conexión entre el Alt Penedès y Barcelona. El trayecto desde Gelida, donde ocurrió el accidente, solo se puede hacer completamente en bus, tardando una hora y 10 minutos en la mañana del lunes, mucho más que los 45 minutos habituales. Este retraso se debe principalmente al atasco en la AP-7 en sentido sur.