La revisión exhaustiva de las infraestructuras, iniciada tras el siniestro en el Alt Penedès, ha revelado una fragilidad mayor de la prevista. Aunque el talud de la AP-7 en Gelida ya está arreglado, la lista de actuaciones urgentes supera ya el centenar debido al rigor de las nuevas inspecciones.
Unos 400 operarios trabajan actualmente en trincheras, puentes y túneles. Esta situación ha duplicado las limitaciones temporales de velocidad, afectando sobre todo a las líneas R3 y R4, donde se concentran casi la mitad de los tramos con deficiencias.
“"La normalidad perversa."
La Generalitat y el Ministerio de Transportes evitan fijar fechas para la recuperación total del servicio tras varios intentos fallidos de reapertura en líneas como la RL4.




