La crisis ferroviaria, que comenzó con el choque de un tren de la R4 contra un muro de contención, ha derivado en un calvario diario para los usuarios. Aunque Renfe asegura que el 80% de la oferta ya es operativa, líneas clave como la R3, R4, R7 y R8 mantienen tramos cubiertos exclusivamente por autobuses o servicios lanzadera.
“"Nos piden paciencia mientras nos roban horas de vida ante una pantalla que dice tren demorado."
El impacto en la movilidad ha provocado que Rodalies pierda una cuarta parte de sus viajeros habituales. Muchos usuarios han optado por el transporte privado o el autobús interurbano ante la incertidumbre de los horarios. En estaciones como Sant Vicenç de Calders o Tarragona, las quejas por la falta de información son constantes.




