Esta circunstancia se debe a que los vehículos que transportan mercancías peligrosas tienen prohibido circular por el interior de los túneles del Garraf. Por consiguiente, no pueden aprovechar la alternativa de la C-32, que ya ha visto incrementada su circulación habitual en un 85% en tan solo 24 horas.
El Servei Català de Trànsit (SCT) ha recomendado una ruta alternativa para estos camiones de gran tonelaje. La vía sugerida es tomar la A-2, seguir por la C-15 hasta Vilafranca, y desde allí reincorporarse a la AP-7.
Este desvío concentra el tráfico de vehículos pesados alrededor de la capital del Alt Penedès. Como resultado, se produce un aumento significativo de la circulación de camiones por la carretera N-340 y por el acceso de Vilafranca-Sud a la autopista AP-7.




