El evento, consolidado como una cita clave de la Capital del Vino, logró llenar el espacio central de la villa a pesar de un inicio de jornada marcado por el frío. La celebración forma parte de la Ruta del Xató, que agrupa a nueve municipios como Sitges o Vilanova i la Geltrú, con la particularidad de que en Vilafranca se pueden probar todas las variantes locales.
Además de la gastronomía, la jornada destacó por las actividades familiares. Los talleres infantiles para aprender a elaborar xató agotaron sus plazas, mientras que las novedades de este año, como los juegos gigantes de madera, tuvieron una gran acogida entre los más pequeños.
“"Este hecho ayuda a reforzar un objetivo territorial común, poner en valor la gastronomía y los vinos de proximidad."
La feria también incluyó un mercado de artesanía y productos de proximidad, así como una cata maridada con vinos de la DO Penedès. El interés cultural se completó con una visita guiada por el patrimonio modernista de la ciudad.




