La máxima futbolística que exige que los suplentes mejoren el rendimiento sobre el césped ya no se cumple en el conjunto grana. El técnico Cristóbal Parralo ha constatado que es difícil encontrar un revulsivo que pueda cambiar la dinámica de los partidos en la segunda mitad.
El reciente duelo contra el Torremolinos fue el ejemplo más claro de esta problemática. Con el marcador en contra, solo Juanda Fuentes fue una pieza contrastada que ingresó, mientras que el resto de cuatro cambios, incluyendo a Sergio Santos, tuvieron un impacto nulo o incluso negativo, como en el caso de Santos, que perdió un duelo clave que propició el 2-0 final.
Jugadores como Christos Almpanis y Wilfrid Kaptoum, introducidos para intentar revertir el resultado, no gozan de la confianza del técnico y son de los que menos minutos han acumulado. De hecho, ambos, junto con David Juncà, se encuentran en la lista de posibles salidas durante este mercado de invierno.
Otro caso preocupante es el de Cedric Omoigui, habitual revulsivo, que tampoco tuvo impacto. El delantero, fichado para ser titular, muestra una presión pobre y poca participación sin balón. La última vez que el banquillo funcionó fue contra el Cartagena, gracias al golazo de Jaume Jardí y la aportación de los jóvenes Agus Gutiérrez y Oriol Subirats.




