La queja vecinal se hizo pública a raíz de un desprendimiento de rocas y tierra ocurrido en el mismo tramo donde ya se había registrado otro en agosto pasado, dejando incomunicados a varios núcleos. Los habitantes lamentan que nadie se responsabiliza de la situación y que los carteles de advertencia parecen más una exención de responsabilidad que una advertencia efectiva.
Los afectados instan a las administraciones a abordar el mal estado de las carreteras de montaña, señalando que las conexiones ya son complicadas y la falta de servicios se agrava por la peligrosidad de las vías de acceso. Mientras tanto, han finalizado los trabajos de limpieza en la LV-5134, aunque continúan las acciones en la carretera de Sant Joan Fumat (Les Valls de Valira) y en la C-14 a la altura de Hostalets de Tost.
“"Con este invierno tan húmedo, nieve y lluvia, la situación se ha agravado y se prevé que aumenten los riesgos."
La presidenta del Consell Comarcal de l'Alt Urgell (CCAU) y alcaldesa de Ribera d'Urgellet, Josefina Lladós, explicó que existe una gran preocupación entre los alcaldes, especialmente porque muchas carreteras son de titularidad municipal. Lladós destacó que las actuaciones no solo implican la limpieza, sino la estabilización del terreno, pronosticando que se necesitarán “fondos extraordinarios específicos de urgencia para la estabilización de taludes”.
La problemática de la seguridad vial será un punto clave en el próximo Consell d'Alcaldes, que se celebrará dentro de dos semanas. Lladós criticó que, a diferencia de los servicios ferroviarios como Rodalies, las carreteras de montaña, que a menudo son el único acceso a los pueblos, carecen de un control riguroso de los tramos de riesgo.




