El tribunal considera acreditado que el agresor llevó a la víctima a un edificio abandonado en la calle de la Soledat para supuestamente hablar. Una vez allí, el condenado forzó al menor, quien en ese momento estaba iniciando su proceso de cambio de género, provocándole un desmayo debido a un ataque de ansiedad durante la agresión.
Además de la privación de libertad, el fallo judicial establece una orden de alejamiento de 1.000 metros y la prohibición de comunicación durante 13 años. El acusado también deberá abonar 30.000 euros en concepto de indemnización por las secuelas físicas y el trastorno de estrés postraumático derivado del suceso.




