La investigación, iniciada a mediados de diciembre por la Unidad de Investigación de la comisaría de Igualada, culminó con el registro de un domicilio donde se sospechaba la existencia de un cultivo intensivo de cannabis.
Durante la operación, los agentes localizaron 1.342 plantas de marihuana distribuidas en tres estancias dedicadas exclusivamente al cultivo, además de una bolsa con 50 gramos de cogollos ya preparados para la venta.
La instalación interior era altamente sofisticada, incluyendo pantallas de luz, ventiladores, filtros de olor, aire acondicionado y extractores. Esta infraestructura estaba conectada ilegalmente a la red, con un consumo eléctrico equivalente al de un bloque de pisos entero, lo que suponía un grave riesgo de incendio para el vecindario.
Los dos detenidos pasaron a disposición del juzgado de instrucción en funciones de guardia de Igualada el mismo miércoles. Según la policía, las organizaciones criminales utilizan habitualmente casas aisladas o naves industriales para este tipo de actividad, y cabe destacar que los Mossos ya habían desmantelado dos plantaciones previamente en esta misma casa durante los años 2020 y 2025.




