Aunque la nata sigue siendo el relleno favorito con gran diferencia, las nuevas tendencias han traído sabores innovadores como el pistacho, el chocolate de Dubái o la galleta Lotus. Junto con la trufa y la crema pastelera, son los rellenos más frecuentes de un postre navideño del que se venden unos 30 millones de unidades, según datos de la asociación estatal Asemac.
El creciente interés por una alimentación más saludable y la elaboración tradicional ha impulsado la demanda de roscones artesanos. El sector se ha esforzado en adaptar el dulce a formatos más pequeños, especialmente piezas de unos 500 gramos, y ha reducido la cantidad de azúcar. También se han creado variedades sin gluten y sin lactosa para personas con intolerancias.
A pesar de la creciente preocupación del consumidor por evitar productos industriales, los roscones de las grandes superficies todavía representan el 80% de las ventas totales.
La patronal del sector confirma que, a pesar de la fuerte presencia de ultraprocesados, los artesanos están ganando terreno. Esta adaptación de gustos (como Oreo o Kinder para el público más joven) y formatos ha permitido que el producto deje de ser tan estacional, encontrándose en los obradores desde principios de diciembre y, en algunos casos, incluso desde el mes de noviembre.




