La fiesta, que se celebra cada 24 de diciembre, consiste en el descenso de antorchas (faies) desde el Siti, un ritual que marca el inicio de las celebraciones navideñas y que este año generó gran expectación entre los asistentes.
El evento, que comienza alrededor de las seis y media de la tarde, atrae a numerosos participantes que, a pesar del frío, se reúnen en la plaza para presenciar el encendido de la hoguera que ilumina la noche y da paso a la celebración.
Mantener estas tradiciones nos explica y nos recuerda quiénes somos y de dónde venimos, construyendo pueblo y construyendo país.
Esta tradición se enmarca dentro de un conjunto más amplio de actos culturales que se mantienen vivos en la Catalunya Central durante las fiestas, como los ensayos de los Pastorets, los villancicos y los Pesebres Vivientes, elementos esenciales de la identidad catalana.




