La escena se desarrolla con el presidente Trump de pie mientras su secretario de Estado, Marco Rubio, añadía detalles al sermón presidencial sobre la oficialización del secuestro de Nicolás Maduro. Rubio, con vehemencia, recordaba que sobre el presidente venezolano, considerado ilegítimo por medio mundo, pesaba una recompensa de 50 millones de dólares.
“"No dejes que nadie los reclame; nadie se los merece, aparte de nosotros."
Esta afirmación despertó a Trump de su letargo, quien respondió con una sonrisa que debían asegurarse de que nadie más reclamara el dinero. Según la opinión, este sería otro motivo por el cual Trump habría sacado al dictador venezolano del palacio presidencial: quedarse la recompensa.
El artículo recuerda que los 50 millones de dólares tienen un dueño legítimo: el topo infiltrado que informó a los EE. UU. de los movimientos de Maduro y de los detalles de la residencia presidencial. Estos datos permitieron a la CIA hacer una réplica de la residencia en Kentucky para ensayar la captura.
El columnista especula con la posibilidad de que, si el informante va a cobrar, le apliquen el principio de “Roma no paga traidores” y lo eliminen, evitando que un conspirador pueda actuar contra quienes lo utilizaron como espía.




