El peligro de aludes se mantiene vivo en el Pirineo tras las nevadas extraordinarias de las últimas semanas. En el extremo occidental, el ICGC informa de un nivel ‘marcado’ (3/5) al menos hasta la tarde de este viernes. Este nivel afecta diversas zonas nivales como Aran-Franja Nord de la Pallaresa, Ribagorçana-Vall Fosca y Pallaresa.
Con el nivel 3, el organismo aconseja “tener mucha cautela a la hora de buscar rutas seguras” y “ser conservador en la toma de decisiones” fuera de las estaciones de esquí y de zonas controladas. Además, se debe revisar diariamente el grado de peligro, ya que la evaluación se realiza día a día.
“"Tres sobre cinco es el típico nivel en el que hay accidentes. Con grados de peligro 4 y 5 (fuerte y muy fuerte), la gente sale poco a la montaña, pero con el grado de peligro inferior, ‘marcado’ o 3, en realidad tenemos el manto lo suficientemente sensible para que a nuestro paso podamos provocar estos aludes."
El técnico Santi Manguant explica que esta está siendo una temporada con mucha actividad de aludes, tanto por la actividad natural como por los aludes accidentales desencadenados por personas. Este contexto se debe a las placas de viento formadas por los episodios de nevada y el transporte por efecto del viento, que pueden ser invisibles en superficie.
En cuanto al Pirineo Oriental (incluyendo Perafita-Puigpedrós y vertiente norte Cadí-Moixeró), el peligro ha bajado a moderado (2/5), si bien por encima de los 2.200-2.300 metros se mantiene marcado (3) en casi todos los sectores. El ICGC recuerda la importancia de llevar siempre el material de seguridad y consultar el Boletín de Peligro de Aludes.




