Agentes de los Mossos d'Esquadra se desplazaron a un inmueble de Balsareny el miércoles 21 de enero, alertados por vecinos que sospechaban de actividad ilícita. Cuando la patrulla solicitó documentación a uno de los ocupantes, este huyó al interior de la casa. Un segundo individuo autorizó la entrada, momento en el que los agentes confirmaron el fuerte olor a marihuana y vieron plantas pequeñas.
Ante la huida del primer hombre, los agentes detuvieron al segundo individuo por un delito contra la salud pública y custodiaron la vivienda a la espera de la orden judicial de registro. Esa misma noche, los mossos localizaron al fugitivo escondido en una caseta de un huerto cercano. El hombre amenazó a los agentes con un rastrillo antes de desistir.
Al identificar al fugitivo, los Mossos comprobaron que le constaba una orden judicial de detención e ingreso en prisión, además de ser detenido por los delitos contra la salud pública y amenazas. Finalmente, el viernes 23 de enero, se llevó a cabo la entrada y registro judicial en la vivienda.
En el interior, los agentes localizaron un total de 1.401 plantas en fase inicial de crecimiento y 1.187 plantas en proceso de secado, sumando casi 2.600 unidades. También se desmanteló una compleja instalación con ventiladores, aparatos de aire acondicionado y focos, diseñada para optimizar el cultivo ilícito.
Los dos detenidos pasaron a disposición del juzgado de instrucción en funciones de guardia de Manresa el sábado 24 de enero.




