El estudio, liderado por equipos de atención primaria del Bages, incluyendo profesionales de los CAP Sagrada Família, CAP Bages, CAP Navarcles y CAP Sallent, se centró en analizar el consumo y el conocimiento sobre la sal en 430 pacientes y 48 profesionales sanitarios. La investigación ha sido recientemente galardonada por la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (CAMFiC) por su innovadora aportación.
La principal conclusión es que la mayoría de la población no identifica que el 75% del consumo de sal proviene de los alimentos procesados, la llamada 'sal oculta'. Solo un 10% corresponde a la sal que se añade durante la cocción o en la mesa, y un 15% es propia de los alimentos frescos.
Aunque más del 90% de los encuestados saben que el exceso de sal es perjudicial, pacientes y profesionales tienden a subestimar su consumo real, que a menudo supera los niveles recomendados.
La investigación subraya que la reducción de la ingesta de sal es una prioridad de salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que disminuir el consumo promedio a menos de 6 gramos diarios podría evitar hasta 2,5 millones de muertes anuales por enfermedades cardiovasculares.
El estudio concluye que identificar correctamente las fuentes de sal es un paso clave para reducir su consumo. Por ello, destaca el papel fundamental de la atención primaria a la hora de reforzar mensajes como priorizar alimentos frescos, cocinar con poca sal y leer el etiquetado nutricional para elegir productos bajos en sodio.




