El exlíder de Convergència señaló el "gran potencial desaprovechado" de Manresa, una ciudad de 80.000 habitantes que debería tener una dinámica económica y cultural superior. Aconsejó a Bacardit presentar un proyecto claro, ser cercano a la gente y agrupar al electorado disperso.
“"El presidente Puigdemont quizás no es capaz de aglutinar, pero debe estar ahí."
Sobre la situación nacional, Mas lamentó que el independentismo esté "claramente peor", pasando de una mayoría a la "máxima dependencia" debido a la represión y la desunión. Defendió la necesidad de llenar el vacío dejado por la disolución de Convergència i Unió (CiU) en 2015.
Respecto al auge de la extrema derecha (Aliança Catalana, Vox), Mas instó a Junts a tener un discurso "sin complejos y claro" sobre la inmigración, defendiendo que la Generalitat debe tener competencias para controlar los flujos de entrada, sin olvidar que Catalunya es un país de inmigración.
“"Si todavía podemos confiar mínimamente en el ámbito judicial, en algún momento deben sacarlo de este juicio."
Finalmente, el expresidente, que cumplirá 70 años pronto, reiteró que no volverá a la arena política activa, recordando que rechazó ser candidato a la alcaldía de Barcelona.




